sábado, 29 de noviembre de 2014

LA ARQUITECTURA DEL PORFIRIATO 1 (1877-1910)

Fue durante la intervención francesa que comienza a destacar el general Porfirio Díaz en el ámbito socio-político y que años más tarde se convierte en el principal personaje de la dictadura” presidencial” del México moderno reelegido más de 7 veces y permaneciendo en el poder casi la mitad de su vida.

Porfirio Díaz 1867

Durante este periodo hubo una fuerte expansión del capitalismo a nivel mundial y es aquí donde en México se desarrolla el mercado internacional con el capital extranjero así como la ideología de las tendencias dominantes, estableciéndose una relación de dependencia en la economía y en el mundo de los valores lo cual se vio reflejado en el ámbito cultural y el arquitectónico por reciprocidad, cubriendo algunos puntos que corresponden a la dependencia con el exterior y el ingreso del capital extranjero, puntos como el uso de suelo; especulación con las zonas urbanas, creación de nuevos fraccionamientos para albergar a los representantes de la nueva burguesía.

Entrecalles de la Colonia Roma Fundada en 1902

El cambio que sufrió en el proceso económico venía siendo preparado en la conciencia del mexicano por ideales liberales, impulsados por la ideología positivista, claro; antes de abrir al capital extranjero el país; y cuando esta instaurado en todo su esplendor el gobierno se puede decir que seguía habiendo libertad, la cual consistía en la perversión de tal concepto como “Dejar hacer a quienes pueden el poder hacer…” permitiendo todo tipo de atropellos desde lo más bajo de los estratos sociales hasta las grandes esferas gubernamentales.

El programa de administración política del porfiriato sostiene la bandera del progreso como la máxima positivista  que debe animar la marcha de la república; para lo cual, la necesidad de la modernización fue clave de este progreso y la infraestructura resulta fundamental, es así como se empiezan  a construir caminos, el ferrocarril y los puertos. Y ante este panorama  el historicismo de mediados de siglo,  procuro mayor libertad combinatoria de los leguajes que caracterizaron a los diversos estilos artísticos.


La llamada paz “social” que dio lugar en este periodo, permitió a  los inversionistas   la formulación de proyectos cada vez más grandes y más costosos, así las fortunas acumuladas no solo en el sector privado sino también en el público, permitieron no solo la importación de técnicas constructivas de la moderna Europa si no también los materiales mismos. No solo el fierro aparece como novedad constructiva, también lo son los materiales de recubrimiento y acabado, los mármoles italianos, granitos nórdicos, bronces y vidrios; de la producción local se siguen utilizando el tabique de barro y las canteras suaves.


Un ejemplo es historia de la construcción del nuevo Teatro Nacional, llamado después Palacio de Bellas Artes, la cual es compleja y tiene una dinámica singular;  dos épocas importantes de la historia de nuestro país la definen: el régimen de Porfirio Díaz y la Revolución Mexicana.
En resumen los trabajos iniciaron en 1904 con el objetivo de terminarlo en cuatro años; sin embargo, problemas presupuestales y técnicos fueron demorando su conclusión. Tras el estallido de la Revolución en 1910 y el agravamiento de la situación económica en el país, Adamo Boari regresa a Europa en 1916. Se había concluido, hasta esa fecha, casi todo el exterior, excepto el recubrimiento de la cúpula.

La idea generalizada de que el Teatro Nacional, en el periodo que va de 1917 a 1929, estuvo en completo abandono es difícil de sostener, pues hubo gran interés para que se terminara, tanto de algunos gobiernos posrevolucionarios como del público en general. Además, el edificio se usaba muy frecuentemente para celebrar actos importantes de la vida citadina. 

A partir de 1930, bajo la presidencia de Pascual Ortiz Rubio, el arquitecto Federico E. Mariscal fue el encargado del proyecto de la conclusión del Teatro Nacional; sin embargo, no es sino hasta 1932, con el apoyo del secretario de Hacienda, Alberto J.Pani, que la obra fue revitalizada con las instrucciones precisas de concebir un edificio "... asiento de una institución nacional de carácter artístico", que albergará varios museos, de ahí que por primera vez en 30 años se cambiara el nombre del edificio, de Teatro Nacional al de Palacio de Bellas Artes. Debido a la fuerte inversión que se requería para acabar el recinto, éste debía responder a una necesidad social y ser de utilidad pública. Así, el Palacio de Bellas Artes fue concluido por el arquitecto Mariscal el 10 de marzo de 1934.


Teatro nacional - Detalles estructurales

Teatro Nacional - Aún en construccion pero con un gran avance

Palacio de Bellas Artes (antes Palacio Nacional) en la actualidad





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